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| El mundo está lleno de mujeres hermosas. |
Hace alrededor de tres semanas
fui contactado por un viejo amigo, al cual tenía algún tiempo sin ver. Era un
domingo al mediodía y me comentó que la noche anterior había visto a su
ex-novia en una pequeña cena en casa de un amigo en común, una chica con la que
duró más de 4 años de noviazgo y quien lo había dejado más de tres años atrás
(por otro, para no variar).
Aunque tenía más de un año sin
verlo ni hablar con él, sabía por la
última vez que nos habíamos encontrado a tomar un café, que estaba muy bien,
que lo de su ex era historia muerta y enterrada, que estaba feliz haciendo su
vida, enfocado en sus proyectos y que ya había salido con algunas otras
mujeres.
Me sorprendió que me dijera que
no solo había visto a su ex, sino que no pudo dormir durante toda la noche
pensando en ella y en lo que había sido su relación, que verla “le removió”
todos los recuerdos y hasta se ilusionó con recuperar el contacto con ella y
ver qué podía pasar.
También me preguntó si era
posible que aun estuviera enamorado de ella, si existía la posibilidad de que
después de más de tres años la siguiera amando.
Este caso, espero que les quede
claro, no tiene nada que ver con el amor, no se trata de un film de romance
hollywoodense, donde los dos locos enamorados que por alguna extraña
circunstancia se habían separado tiempo atrás se reencuentran al paso de los
años y se dan cuenta que la llama del amor sigue encendida, que nunca se
dejaron de amar y que están listos para reiniciar su romance y vivir juntos el
resto de sus días. No, esta es la vida real y ante lo que estamos es ante un
típico caso de simple nostalgia, y también, por lo que investigué más tarde, de
necesidad.
Inmediatamente le pregunté si
tenía pareja, o si estaba saliendo con alguien, me contó que hace ya casi un
año que no salía con ninguna mujer, que había pasado por una serie de problemas
laborales y por tanto también económicos bastante fuertes, lo que lo obligaron
a volver a vivir a casa de sus padres y a depender de ellos en gran medida,
hechos que le golpearon fuertemente en su autoestima y seguridad como hombre y
como persona.
Me contó que había dejado el
gimnasio por no poder pagarlo, que ya casi no salía por que no tenía ni dinero
ni ánimo para hacerlo y que a veces salía a hacer las compras de la casa al
supermercado para ayudar con alguna labor y de paso para despejarse un poco y
ver gente. Asumí que mi amigo estaba ya en medio de una depresión, quizá no tan
grave, pero una depresión al fin de cuentas.
Él me preguntó por qué le hacía
preguntas sobre otras mujeres o su vida personal en lugar de darle un consejo
sobre su ex, ya que quería llamarla. Le dije que indagué sobre otros temas para
comprobar la teoría que tenía en la cabeza, la cual efectivamente había
comprobado.
Mi amigo se estaba auto-engañando
y estaba a punto de humillarse y
sacrificar aun más del poco amor propio que le quedaba debido a la difícil
situación por la que atravesaba.
Ver a su ex le rememoró una época
que fue buena, una época en la cual se encontraba feliz y dichoso porque tenía
pareja, empleo, independencia, etc., lo que lo llevó a construirse una
idealización de su exnovia (y no hay nada peor que idealizar a una ex o a
cualquier otra persona), a creer que buscándola podría convencerla de volver
atrás y ser la bella y feliz pareja que fueron algún día.
Obviamente le recomendé no
contactar a su ex, pues él no estaba viendo las cosas fríamente como yo lo
hacía, él había olvidado la lección de que “quien se va, (y se da cuenta de que
te quiere) vuelve sin que le llamen”. Si ella jamás dio una sola muestra de
interés en más de tres años, era por algo y buscarla solo le haría más daño.
Hizo caso a mi recomendación solo a medias, pues aunque no la llamó, sí
preguntó a un antiguo amigo en común por ella, y éste le contó que la chica
tenía novio, bastante formal y que hasta estaban pensando en casarse.
Grave error, jamás debió haber
indagado en la vida de su ex (en el 99.99% de los casos indagar qué pasa con tu
ex no deja nada bueno), y menos en el estado emocional en el que se encontraba.
Esa noticia lo único que hizo fue incrementar su depresión.
Cuando volvió a llamarme y me comentó
que había investigado eso sobre su ex, me dijo que le dolía saber que tenía
novio, y que al verla, él había pensado que quizá ella era el “amor de su
vida”, pues nunca le fue tan bien con ninguna de las mujeres con las que
después salió, y que ahora con su ex por casarse, estaba condenado a quedarse
solo.
Como lo dije más arriba, este
chico no estaba enamorado, no sentía amor, era solo nostalgia por idealización
y necesidad, así que al pedirme ayuda decidí que lo necesario era hacerle ver que
vivía en un mundo basto, abundante, repleto de mujeres, por lo que pensar que
iba a quedarse solo era una reverenda tontería.
Le invité a que programara
algunas salidas donde no tuviese que gastar dinero, como salir a un enorme
parque que se encuentra cerca de su casa, a la hora en la que todo el mundo
sale a caminar, a hacer ejercicio o pasear al perro. Le pedí que lo hiciera con
buena actitud, que se olvidara del pesimismo por un rato, que saliera a
observar todo lo que hubiera a su alrededor, le dije que lo hiciera por tres
días seguidos, durante dos horas al día.
Después del tercer día me reuní
con él y le pregunté qué tal con sus paseos, que me dijera que es lo que le
había llamado más la atención y me dijo sin dudar “pues qué va a ser? Las
mujeres, obvio” y sonrió, algo que imagino no hacía desde hace mucho tiempo. Me
dijo que jamás había notado la inmensa cantidad de mujeres que hay en ese
parque a esa hora, que a donde sea que volteara había una mujer más linda que la
anterior, que se veían espectaculares en ropa deportiva, que había morenas,
blancas, altas, bajas, de todo tipo. Entonces le pregunté “¿y pensaste en tu
exnovia?”, a lo que me dijo “sí, un poco, la verdad, pero por momentos ni me
acordaba con las hermosuras que iban pasando por ahí”, luego le cuestioné “¿y
alguna era más linda que tu ex?”, y contestó “ah, claro, muchas eran más lindas”.
Mi amigo,
debido al bache personal por el que estaba pasando, había idealizado a su
exnovia y a la relación que había tenido con ella, pues además no debemos pasar
por alto que él recordó los mejores momentos de la relación, pero no aquellos
donde ella lo comenzó a despreciar, a tratarlo con indiferencia, a darle
prioridad a otras personas para por último terminar diciéndole que “estaba
confundida y necesitaba un tiempo” para a las pocas semanas ponerse de novia de
otro.
Cuando lo
motivé a darse cuenta de la abundancia de personas que hay ahí afuera, y de
entre las cuales seguramente habría muchas con las que podría compaginar, que
lo podrían valorar, e incluso lo podrían hacer más feliz de lo que fue en
cualquier otra relación pasada, su perspectiva cambió por completo, y terminó
aceptando, ya viendo las cosas más en frío, que quizá lo de su exnovia había
sido un simple ataque de nostalgia, pues recordó que tiempo atrás, cuando salía
con otras mujeres, ni siquiera recordaba a su ex.
Es obvio decir
que su problema no se resolvió en esa “terapia express” de tres días, pues
aunhabía otros temas por solucionar, como encontrar un trabajo, encontrar
actividades personales que lo hicieran volver a su eje y centrarse en sí mismo,
etc., pero sin duda fue un gran comienzo, una salida del punto de arranque que
tarde o temprano lo hará llegar a la meta.
Le recomendé
seguir haciendo esto más seguido y en muchos otros lugares, ya que ayudaba
yendo a hacer las compras al centro comercial, le sugerí que cuando fuera aprovechara
para observar la inmensa cantidad de mujeres que pasean por esos lugares, no
para que se vuelva un pervertido, claro está, sino para que afirme una y otra
vez que vivimos en un mundo abundante en personas (en este caso de mujeres), y
que interiorice la idea de que amargarse la existencia, y estancar nuestro
desarrollo como seres humanos por una sola persona en particular que ya no está
más en nuestra vida, es simplemente absurdo e irracional.
Si estás pasando por los mismos estados de idealización, apego y dependencia de una exnovia o exnovio, te invito a reflexionar y seguir estos mismos tips, sal, mira a tu alrededor, date cuenta que estás eligiendo morir de hambre por no tener acceso a un solo platillo cuando estás enfrente de un gigantesco banquete.
Fabián Brunetti.

