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jueves, 22 de mayo de 2014

Sufrir por tu exnovia es como morir de hambre parado frente a un banquete.

El mundo está lleno de mujeres hermosas.
Hace alrededor de tres semanas fui contactado por un viejo amigo, al cual tenía algún tiempo sin ver. Era un domingo al mediodía y me comentó que la noche anterior había visto a su ex-novia en una pequeña cena en casa de un amigo en común, una chica con la que duró más de 4 años de noviazgo y quien lo había dejado más de tres años atrás (por otro, para no variar).

Aunque tenía más de un año sin verlo ni hablar con él,  sabía por la última vez que nos habíamos encontrado a tomar un café, que estaba muy bien, que lo de su ex era historia muerta y enterrada, que estaba feliz haciendo su vida, enfocado en sus proyectos y que ya había salido con algunas otras mujeres.

Me sorprendió que me dijera que no solo había visto a su ex, sino que no pudo dormir durante toda la noche pensando en ella y en lo que había sido su relación, que verla “le removió” todos los recuerdos y hasta se ilusionó con recuperar el contacto con ella y ver qué podía pasar.

También me preguntó si era posible que aun estuviera enamorado de ella, si existía la posibilidad de que después de más de tres años la siguiera amando.

Este caso, espero que les quede claro, no tiene nada que ver con el amor, no se trata de un film de romance hollywoodense, donde los dos locos enamorados que por alguna extraña circunstancia se habían separado tiempo atrás se reencuentran al paso de los años y se dan cuenta que la llama del amor sigue encendida, que nunca se dejaron de amar y que están listos para reiniciar su romance y vivir juntos el resto de sus días. No, esta es la vida real y ante lo que estamos es ante un típico caso de simple nostalgia, y también, por lo que investigué más tarde, de necesidad.

Inmediatamente le pregunté si tenía pareja, o si estaba saliendo con alguien, me contó que hace ya casi un año que no salía con ninguna mujer, que había pasado por una serie de problemas laborales y por tanto también económicos bastante fuertes, lo que lo obligaron a volver a vivir a casa de sus padres y a depender de ellos en gran medida, hechos que le golpearon fuertemente en su autoestima y seguridad como hombre y como persona.

Me contó que había dejado el gimnasio por no poder pagarlo, que ya casi no salía por que no tenía ni dinero ni ánimo para hacerlo y que a veces salía a hacer las compras de la casa al supermercado para ayudar con alguna labor y de paso para despejarse un poco y ver gente. Asumí que mi amigo estaba ya en medio de una depresión, quizá no tan grave, pero una depresión al fin de cuentas.

Él me preguntó por qué le hacía preguntas sobre otras mujeres o su vida personal en lugar de darle un consejo sobre su ex, ya que quería llamarla. Le dije que indagué sobre otros temas para comprobar la teoría que tenía en la cabeza, la cual efectivamente había comprobado.

Mi amigo se estaba auto-engañando y estaba a punto de humillarse  y sacrificar aun más del poco amor propio que le quedaba debido a la difícil situación por la que atravesaba.

Ver a su ex le rememoró una época que fue buena, una época en la cual se encontraba feliz y dichoso porque tenía pareja, empleo, independencia, etc., lo que lo llevó a construirse una idealización de su exnovia (y no hay nada peor que idealizar a una ex o a cualquier otra persona), a creer que buscándola podría convencerla de volver atrás y ser la bella y feliz pareja que fueron algún día.

Obviamente le recomendé no contactar a su ex, pues él no estaba viendo las cosas fríamente como yo lo hacía, él había olvidado la lección de que “quien se va, (y se da cuenta de que te quiere) vuelve sin que le llamen”. Si ella jamás dio una sola muestra de interés en más de tres años, era por algo y buscarla solo le haría más daño. Hizo caso a mi recomendación solo a medias, pues aunque no la llamó, sí preguntó a un antiguo amigo en común por ella, y éste le contó que la chica tenía novio, bastante formal y que hasta estaban pensando en casarse.

Grave error, jamás debió haber indagado en la vida de su ex (en el 99.99% de los casos indagar qué pasa con tu ex no deja nada bueno), y menos en el estado emocional en el que se encontraba. Esa noticia lo único que hizo fue incrementar su depresión.

Cuando volvió a llamarme y me comentó que había investigado eso sobre su ex, me dijo que le dolía saber que tenía novio, y que al verla, él había pensado que quizá ella era el “amor de su vida”, pues nunca le fue tan bien con ninguna de las mujeres con las que después salió, y que ahora con su ex por casarse, estaba condenado a quedarse solo.

Como lo dije más arriba, este chico no estaba enamorado, no sentía amor, era solo nostalgia por idealización y necesidad, así que al pedirme ayuda decidí que lo necesario era hacerle ver que vivía en un mundo basto, abundante, repleto de mujeres, por lo que pensar que iba a quedarse solo era una reverenda tontería.

Le invité a que programara algunas salidas donde no tuviese que gastar dinero, como salir a un enorme parque que se encuentra cerca de su casa, a la hora en la que todo el mundo sale a caminar, a hacer ejercicio o pasear al perro. Le pedí que lo hiciera con buena actitud, que se olvidara del pesimismo por un rato, que saliera a observar todo lo que hubiera a su alrededor, le dije que lo hiciera por tres días seguidos, durante dos horas al día.

Después del tercer día me reuní con él y le pregunté qué tal con sus paseos, que me dijera que es lo que le había llamado más la atención y me dijo sin dudar “pues qué va a ser? Las mujeres, obvio” y sonrió, algo que imagino no hacía desde hace mucho tiempo. Me dijo que jamás había notado la inmensa cantidad de mujeres que hay en ese parque a esa hora, que a donde sea que volteara había una mujer más linda que la anterior, que se veían espectaculares en ropa deportiva, que había morenas, blancas, altas, bajas, de todo tipo. Entonces le pregunté “¿y pensaste en tu exnovia?”, a lo que me dijo “sí, un poco, la verdad, pero por momentos ni me acordaba con las hermosuras que iban pasando por ahí”, luego le cuestioné “¿y alguna era más linda que tu ex?”, y contestó “ah, claro, muchas eran más lindas”.

Mi amigo, debido al bache personal por el que estaba pasando, había idealizado a su exnovia y a la relación que había tenido con ella, pues además no debemos pasar por alto que él recordó los mejores momentos de la relación, pero no aquellos donde ella lo comenzó a despreciar, a tratarlo con indiferencia, a darle prioridad a otras personas para por último terminar diciéndole que “estaba confundida y necesitaba un tiempo” para a las pocas semanas ponerse de novia de otro.

Cuando lo motivé a darse cuenta de la abundancia de personas que hay ahí afuera, y de entre las cuales seguramente habría muchas con las que podría compaginar, que lo podrían valorar, e incluso lo podrían hacer más feliz de lo que fue en cualquier otra relación pasada, su perspectiva cambió por completo, y terminó aceptando, ya viendo las cosas más en frío, que quizá lo de su exnovia había sido un simple ataque de nostalgia, pues recordó que tiempo atrás, cuando salía con otras mujeres, ni siquiera recordaba a su ex.

Es obvio decir que su problema no se resolvió en esa “terapia express” de tres días, pues aunhabía otros temas por solucionar, como encontrar un trabajo, encontrar actividades personales que lo hicieran volver a su eje y centrarse en sí mismo, etc., pero sin duda fue un gran comienzo, una salida del punto de arranque que tarde o temprano lo hará llegar a la meta.

Le recomendé seguir haciendo esto más seguido y en muchos otros lugares, ya que ayudaba yendo a hacer las compras al centro comercial, le sugerí que cuando fuera aprovechara para observar la inmensa cantidad de mujeres que pasean por esos lugares, no para que se vuelva un pervertido, claro está, sino para que afirme una y otra vez que vivimos en un mundo abundante en personas (en este caso de mujeres), y que interiorice la idea de que amargarse la existencia, y estancar nuestro desarrollo como seres humanos por una sola persona en particular que ya no está más en nuestra vida, es simplemente absurdo e irracional.

Si estás pasando por los mismos estados de idealización, apego y dependencia de una exnovia o exnovio, te invito a reflexionar y seguir estos mismos tips, sal, mira a tu alrededor, date cuenta que estás eligiendo morir de hambre por no tener acceso a un solo platillo cuando estás enfrente de un gigantesco banquete.

Fabián Brunetti.

martes, 21 de agosto de 2012

Facebook, ¿una herramienta para socializar o para deprimirse?




Navegando por la internet me encontré este interesante artículo que recomiendo leer a todos los lectores y lectoras de este blog.

Ya en otro artículo en este mismo blog (que pueden leer en este enlace
http://exnoviaexnovio.blogspot.mx/2011/09/miexnovia-borrarla-del-facebok-msn.htmlhemos hablado de lo absolutamente contrario a nuestro bienestar emocional, e incluso físico, que implica tener a una exnovia o exnovio entre nuestros contactos de Facebook

Hemos dejado claro que dejar en nuestra lista de "amigos" a una ex que nos ha abandonado (muy probablemente por otro) solo nos traerá fuertes dolores de cabeza... y de corazón.

Solo como aclaración al artículo: No creo que Facebook sea una herramienta para deprimirse, es una página que sirve para múltiples fines, desde pasar el tiempo libre, hablar con familiares que están lejos de nosotros, e incluso para trabajar, pero un uso poco inteligente (como tener entre tus amigos a esa exnovia que acaba de terminar contigo) es lo que puede convertir a facebook, sin duda, en un arma letal contra nuestra salud emocional.

Les dejo con el artículo.

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Facebook, ¿una herramienta para socializar o para deprimirse?




Por: Jessica Ravitz.

Estaba extremadamente contenta durante las vacaciones hasta que Facebook me dio un doble golpe en el estómago.
Entre las primeras cosas que me percaté al abrir mi laptop fue que un amigo había comentado en las fotografías de mi exprometido; un ex del que no soy amiga en Facebook, en el que solo pienso ocasionalmente y al que no le he hablado en más de cuatro años.
No había ningun otro lugar en el que debía estar y sentía curiosidad. Así que le di clic con una mano, mientras sostenía mi café latte con la otra.
Rayos, hubiera deseado no hacerlo.
Frente a mí había fotografías de una boda. Y sin importar cuánto tiempo haya pasado y lo bien que sabía que él y yo no éramos el uno para el otro, las náuseas se apoderaron de mí; y luego vino el estallido breve de lágrimas. Verás, una cosa es escuchar que tu exprometido se casó y, otra, es descubrirlo mientras era abofeteada con su imagen besando a su hermosa novia.
En ese momento, antes de que pudiera estar genuinamente feliz por él, era una mujer de 43 años que odiaba Facebook. Pero gracias a mis amigos que supieron de mi experiencia a través de Facebook (sí, noto la ironía), rápidamente me di cuenta de que no estaba sola. Muchos otros habían tenido esos momentos en los que, en pocas palabras, Facebook apesta.
Por supuesto, están los exnovios, incluyendo quienes dijeron que no querían tener hijos pero ahora sostienen a recién nacidos. Pero también considera a aquellos lidiando con la infertilidad, quienes son sorprendidos con fotografías de ultrasonidos y anuncios de bebés. O a la recién divorciada madre de tres hijos que trabaja para construir una nueva vida normal pero es derribada cada vez que ve álbumes de vacaciones de familias felices, aparentemente perfectas e intactas. ¡Ah!, y no te olvides del chico con una carrera derrumbada que debe ver cómo se dispara la carrera de otro.
No puedo evitar pensar en los chicos de veintitantos años que corren de aquí para allá en los cuarteles de Facebook, demasiado jóvenes para conocer el dolor de no poder tener hijos o los matrimonios fallidos de varias décadas.
¿Qué saben sobre ese tipo de desafíos en la vida?
A un amigo de la universidad, quien como yo no era amigo de su ex, le fue peor. Su exnovia se casó dos veces, en dos continentes diferentes, y entonces (justo cuando pensó que estaba en una zona segura), su expareja tuvo una recepción adicional.
“No podía escaparme”, dijo. “Persistió en mí y no podía salir”.
Y en el mundo actual de Facebook, añadió, no es suficiente moverte del dolor a la aceptación. También sentimos presión de hacer “me gusta” a lo que vemos.
“Si estuviera hablando con un amigo y dijera, 'estoy bien. Ya lo superé. Estoy feliz por ella’, y él sacara una fotografía de ella en la playa con su vestido de novia y dijera, ‘¿Ah sí? Ve esto. ¿Ahora cómo te sientes?’ Probablemente tendría que golpearlo”, escribió.
Por supuesto, Facebook ofrece opciones de configuración de privacidad y formas para bloquear a la gente, que puede ser tranquilizante si, a diferencia de mí, puedes mantenerte al día sobre cómo funcionan. Pero te guste o no, en un mundo donde ser parte de Facebook parece ser algo sin escapatoria, hay una nueva realidad. Es una en la que pequeñas dagas personales pueden ser lanzadas hacia a ti cuando menos las esperas.
Un experto en redes sociales, que se negó a ser nombrado pero trabaja para ponernos en esa red (sí, noto la ironía), dijo esto en respuesta a mis preocupaciones.
“Por cada exnovia desanimada por la fotografía de un exnovio hay familias reunidas, donaciones de riñón ofrecidas, viejos amigos reconectándose, reuniones de familia planeadas”, escribió en un correo electrónico.
“Solo porque Facebook existe no significa que hay un nuevo problema; las mujeres con problemas de infertilidad no pueden evitar ver a mujeres embarazadas en la calle o tampoco ver a bebés en carriolas, y las personas recién divorciadas o que acaban de romper con alguien no pueden evitar ver a parejas felices en la banqueta”.
Puntos fantásticos, por supuesto. Me he beneficiado de todo lo que es bueno y poderoso de Facebook. Ni siquiera culpo a la empresa. Sólo reconozco formalmente que a veces, bueno, puede apestar. Puede arruinarte la cabeza y corazón en una forma en la que los extraños en la calle no pueden.
La feliz pareja que se besa en la banqueta virtual de Facebook puede incluir al ex. La novia, sonriente, que se pasea por Facebook en el brazo de otro hombre puede ser la que te arrancó el corazón y lo pisó. Y esas nuevas mamás empujando carriolas en Facebook, las que tienen fotografías perfectas de ultrasonido y fueron capaces de terminar su embarazo, pueden ser las chicas de la preparatoria que te hicieron sentir insegura, las compañeras de cuarto de la universidad con las que alguna vez competiste, las primas que parecía que tenían todo cuando tu seguías luchando.
“Facebook es un lugar feliz, para personas felices, publicando momentos felices”, dijo un amigo, quien ha tenido un año difícil. “Así que cuando estás en una situación de vida difícil, puede volverse un lugar terriblemente doloroso para visitar”.
Muy cierto, pero la cosa es que cuando me abofetearon con las fotografías de boda de mi exprometido, estaba en un lugar feliz; nada cerca de una situación difícil de vida. No tenía razón para evitar la visita. Fue el momento Facebook lo que me puso en un lugar doloroso.
Como quitarte un curita, escuché las noticias de su matrimonio y vi la prueba en segundos. Y, francamente, apestó.
La buena noticia es que, me recuperé rápidamente. Media hora después, estaba bañándome en la luz del sol y honestamente puedo decir que estaba feliz por él.
Pero lo sé, tuve suerte. Hay muchos otros para quienes los golpes de Facebook duran más. Por esa misma razón, no me puede “gustar” esa parte de nuestra nueva realidad.
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